Nuestra opinión sobre el caso de la Secundaria Babeque

 



I

nmediatamente un profesor pisa dentro de una escuela debe dejar afuera sus creencias e ideologías y poner, primero que todo, los derechos de los niños antes que los suyos. Si sus opiniones o pensamientos ideológicos  no van de acuerdo al  sílabo, él o ella debe tener cuidado a la hora de predicarlos dentro del aula.   

     La cabeza en la etapa de la niñez no se contamina. Es pecado mortal. Crea mucho daño dentro de la sociedades. Frustra; mata. Hay que dejar al niño vivir su  infancia instruyéndolo por el buen camino. No con dilogías confusas, ni adoctrinas que puedan crear un monstruo en el futuro. Hay cosas que pertenecen al mundo de los adultos y hay que dejarlas ahí.  Al niño se le debe dejar crecer y que vaya desarrollando sus pensamientos de acuerdo a su edad. Cuál es el afán de llenar con basuras las cabezas de nuestros niños?

    Si usted o su familia cree en X o Y, ideología,  es  sus problema. Usted no tiene en el derecho de contaminar a los hijos ajenos.  Por más buena que usted crea que es su causa.

   En USA, tener comunicación con niños fuera del aula, por parte de un profesor, sin el consentimiento de los padres puede ser penalizado por las leyes que nos rigen. Hasta para tomarles una foto o filmar un video se debe solicitar el permiso de manera escrita. Hay que tener cuidado con eso. Tan solo esto, puede traer consigo graves problemas. Ahora,  imagine usted que el profesor les envíe materiales inapropiados a sus alumnos. Hay que  tener cuidado cómo y dónde defendemos nuestras causas sin hacerle daño a los demás.

    Lo que pasó en la Secundaria Babeque, en República Dominicana, donde se acusa a una profesora de tener comunicación fuera del aula con sus alumnos menores de edad y de quererles inculcar ideologías que invitan al odio como, también, a  experimentar con sus cuerpos, es algo asqueaste que no se puede volver a repetir en nuestro país.  Dentro de esta discusión se resalta el envío por medio de un chat el poema erótico « Prostituto de Infancia», que se le atribuye al poeta dominicano, Augusto Bueno. El mismo es señalado por muchas personas como pornográfico.  

     El nombre de la profesora que protagonizó este escándalo es Laurestely Peña. Ella es  una reconocida activista, lesbiana, - con lo cual no tenemos ningún problema-, pues cada quien es libre de elegir su preferencia sexual. Con lo que no  estamos de acuerdo es que se nos quiera imponer una agenda, con la cual la mayoría de nosotros no estamos de acuerdo. Sobre todo, que se le hable a nuestros hijos sobre esos temas polémicos y de adultos  sin nuestros consentimientos.

    Desde hace mucho tiempo en Santo Domingo, muchos – no todos-, de los activistas de la comunidad LGBT, nos quieren imponer a la fuerza sus ideologías. Recordemos ocurrido en el 2007, cuando en un festival de cine, realizado en el Palacio de Bellas Artes, se colocó fuera del edicifio la  bandera que representa el orgullo gay, sin el consentimiento de los directores del lugar. Y así, podemos enumerar otros actos de provocación como las que han ocurrido en el Parque Duarte, en la Zona Colonial.  El irrespeto a los demás no es la manera adecuada para protestar e imponer.

     Ahora quiero terminar con las palabras que dije,  después que una estudiante y activista de la comunidad LGTB, ofendiera al presidente Luis Abinader en New York:  « Dejarse una greña para privar de activista, muchas veces sin causa o para vivir de ella, o pertenecer a un determinado grupo a nadie le da el derecho de ofender a los demás, ni muchos menos de inventar mentiras para confundir y buscar problemas. Como, por ejemplo,  la de opinar en las políticas de un país ajeno, construyendo falacias. Ganas de joder buscando sonidos! Ahora existe un grupo de carajos que viven « OFENDIDOS », muchas veces para justificar sus fracasos y odios en contra de los demás; muchas veces hasta con los que les brindan ayuda. Por eso, vemos hijos ofendiendo a sus padres para justificar sus manías y vicios! Por eso, no piden permiso para hablar y nos empujan en el tren!, por eso algunos no estudian para luego ver al académico como el malo de la película; evitan hacer filas y nos gritan... Hablan de « derechos », ofendiendo el de los demás y queriendo implantar reglas ridículas en contra de la voluntad de la mayoría. Abogaditos de pacotillas!

      OFENDIDO, negocio para muchos! Cuidado con ellos, evítelos cómo yo hago, son peligrosos , ofenden y luego se hacen LAS VICTIMAS y te acusan de cualquier disparate! Ya jartan!!

 

 


 

Comentarios

Parada 9 dijo…
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