Pateando Hojaracas


 

Pateando hojaracas[1]


U

no de los retos más difíciles que asumen  los escritores a la  hora de escribir, es el de enfrentarse a la hoja en blanco. Expresar con sinceridad lo que nace dentro de nosotros pude resultar tedioso, ya que en algunas ocasiones debemos ser cuidadosos para no lastimar los sentimientos de los demás. Sabiendo esto, podemos harcernos la siguiente pregunta:  Qué tan franco debemos ser a la hora de preparar un discurso, sobre todo, si este va ser destinado a un gran número de personas en un momento tan especial, cómo lo es una graduación universitaria?

     Uno de los grandes ejemplos sobre la sinceridad dentro del discurso, nos la ofreció el Premio Nobel, José Saramago[2], quien a la hora de recibir dicho premio habló sobre su abuelo, dejándonos una lección de vida que cala para siempre en nuestras almas. Y así, la historia de la humanidad está llena de grandes oradores que han plasmado con tinta indeleble sus nombres como grandes ejemplos de personas y que sirven de referentes obligatorios a la hora del hablar sobre oratoria.

     La oratoria es un arte que se pule cada día a través del conocimiento y la meditación para saber elegir las palabras como, también, callar en el momento adecuado. La gratitud como la sinceridad son virtudes invaluables que edifican al hombre. La combinación de esto elementos se comvierte en una espada que puede traspasar las almas duras, como piedras, como podemos ver en los sermones dominicales, o derrotar al mayor de los exponentes, como sucede en la política.

    Si algún día la vida nos elige para exponer un discurso de graduación en una prestigiosa universidad como lo es la nuestra, lo primero que hariamos es alejarnos del bullicio que hoy en día tanto nos corroe para meditar sobre nuestro pasado, presente y futuro para tartar de construir un discurso lo más grato y sincero posible, tal vez, similar al que hizo el estudiante Kyle [3]el día de su graduación.

     Mientras tanto seguimos nuestros caminos pateando hojaracas y atesorando en nuestros corazones los tesoros que hemos acumulados con el paso del tiempo. Los mismos son cartas que siempre jugaremos, ya que son pesamientos que están fundados en las buenas costumbres.

 

                                           Gracias.

 



[1] El autor es estudiante de segundo año en la universidad cristiana Pillar College.

[3]  El video se puede ver en el siguente enlace: kyle es honesto - YouTube

Comentarios

Anónimo dijo…
Muy interesante 👍.

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