La tarde que conocimos a un gran trompetista de la salsa


Mi esposa la poeta y abogada Jisell Novas Hill y yo saludando a Luis Perico Ortiz. Manhatthan, New York. 2024.



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e los más profundo de nuesta memoria de vez en cuando rebobinamos recuerdos que han marcado nuestro paso por la vida, ya que forman parte de esas vivencias que siempre un melómano anhela tener. Uno de ellos nos llegó esta mañana cuando buscábamos un dato sobre Héctor Lavoe para completar un artículo que estamos escribiendo. Se tratara de la primera vez que vimos en persona a Luis Perico Ortiz quien es uno de los mejores trompetista de la música latina y que colaboró en muchas de las grabaciones del Cantante de los Cantantes.

Sucedió que afinales de los noventas nos llegó la noticia de que Perico se presentaría en el desaparecido programa «Sábado de Corporán». Para esos días andaba promocinando su nuevo tema: «Café con leche y dos de azucar». El mismo está incluido en el disco que lleva por título el nombre de dicho trabajo, y fue publicado en el 1996 bajo el sello «Bellaphon Record». Se trata de un tema muy hermoso y bailable que nos habla de cómo se puede ver de la diversidad de la vida a través de los colores. Por considerarlo oportuno queremos citar algunos de sus versos: «De colores son los caminos que te dan la felicidad/ de colores se viste la vida/ de colores es la humanidad». Por otro lado, la frase «Café con leche y dos de azucar» se puede tomar también para comprender la importancia de saber fusionar, algo muy difícil dentro de la música. Con palabras semejantes decía el maestro Johnny Pacheco que la clave es: «Tres de café y dos de azúcar», para darle un nuevo sabor al son cubano.

Al programa de televisión tuve la dicha de entrar y de pasar a los camerinos antes de que Perico saliera frente a las cámaras en uno de los estudios más importantes de Color Visión, espacio donde se ralizaba dicho programa. Allí lo encontramos sentado en un pequeño mueble. Lo saludamos y nos recibió de buena manera -como lo hizo el año pasado aquí en New York luego de bajar de una tarima ubicada afuera del Lincoln Center, donde se presentó una parte de las ofertas musicales que ofrecía dicho centro ese verano-. De la cosas que recuerdo que conversé aquella tarde con esta leyenda que participó en gran parte de los mejores discos que se han producido en dentro de la salsa; fue sobre su amistad con Héctor Lavoe y este me contestó que en los últimos días de vida del cantante nativo de Ponce siempre estuvo pendiente de su salud a través de llamadas telefónicas. Al país lo traía el empresario Luisin Martí y una de sus presentaciones se realizó en la desaparecida discoteca « Jet Set». Ortiz, venía acompañado de dos cantantes. Uno de ellos era Henry Santiago quien es bien conocido porque ha acompañado en los coros a grandes cantantes y orquestas de la salsa como los son Celia Cruz, Bobby Valentin y muchos más. Por otro lado, esa tarde también conocí a José Alberto «El Canario» y lo vi cantar un merengue con el gran Joseíto Mateo. !Qué regalo! Tanto Perico como el Canario me dieron sus autógrafos los cuales, lamenteblemente, hemos perdido.

En conclusión, recuerdos como estos calan en nuestra memoria por lo bueno que es tener contacto titanes de esta talla dentro de nuestra música, ya que el contacto con ellos nos surten de informaciones valiosa y se cumple el sueño de verlos en escena. El melómano los conserva y los cuenta con alegría cuando del cajón de la memoria los toma y se revive la bonita expreriencia que es tan agradable como tomarse en la mañana una taza de café en su punto de azucar.

 

Junto al cantante Henry Santigo quien acompaña a Luis Perico Ortiz desde hace más de veinte  años.




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