Reydi Russo: nuevo fenómeno de la salsa urbana
«...porque está bueno compay de estar cantando a otros pueblos».
Jibaro Soy, La Selecta.
EDWIN CASTILLO FRIAS. Desde hace ya unos meses estamos siguiendo el programa « Dominican Got Talent», que se transmite cada miércoles en la noche por televisión y la plataforma de YouTube, y que vale la pena sintonizar por la calidad de los concursantes que allí están compitiendo. Uno de ellos nos ha impactado enormemente y apostamos todas nuestras cartas a que será el próximo fenómeno de la salsa urbana. Nos referimos a Reydi Russo, quien es nativo de Villa Altagracia, y reside en Washington D.C.
En estas ideas hemos concluido porque creemos que en él se conjugan varias cualidades que conducen al éxito. Veamos algunas de ellas:
1- Es un buen compositor. Sus letras jocosas tratan la realidad del pueblo, la esquina, lo sencillo y cotidiano para extraer lo bueno y lo que perdura de todo esto, algo parecido a los temas que interpretaron grandes soneros como por ejemplo Marvín Santiago y Chamacho Ramírez.
2- Tiene voz. Su timbre nos recueda a Oscar de León o a Michel (El Buenón), dos grandes soneros, pero se diferencia de estos, ya que Russo la sabe utilizar a su estilo el cual algunas de sus bases se apoyan en los pilares del Hip Hop, como lo vemos en la interpretación vocal de lo que Inglés se llama «Beat Box», para imitar DJ scratches y otros sonidos.
3- Presencia. Algo muy importante en la industria musical ya que no todo el mudo tiene ese «Ángel», que hace que el artista caiga bien. Por otro lado, se puede decir que ha creado un personaje, que vestido de manera extravagante, sin pretender ser «woke», desafía al público salsero común acostumbrados a ver sus grandes ídolos en sacos, corbatas y con sombreros. Como parte de la parafernalia, está un abanico de mano que abre en momentos especificos, sobre todo, cuando realiza gritos como los son "fire o fayaaaaa" que escuchamos en templos pentecostales dominicanos al exclamar "fuego" que no suenan como burla, sino que nos recuerdan aquellos familiares y amigos queridos que nos predican y nos reprender con amor. Es como si tratara de revivir a esa abuela jodona que nos corregía y nos quería. Por otra parte, el abanico nos trae a la memoria la «fiebre de Locomia» en los 90s. Esto del vestuario no es nada nuevo en artistas dominicanos, recordemos a Toño Rosario que adopto la falda como prenda de vestir diaria sin asumir que era gay, pero traerlo de nuevo a los escenarios resulta interesante, incluso tiene señales de la nueva moda masculina como lo ha hecho el urbano Kiko el Crazy quien se ha colocado como un ícono urbano en pasarelas internacionales.
Para finalizar, estamos fente a un tiguere salsero que al igual que los grandes del pasado sabe tomar la realidad del barrio, la que mucha veces molesta y se puede acompañar otras veces con sonidos agresivos y sucios, para construir un mensaje universal como se hace con el buen arte. Enhorabuena llega «El Salsero del barrio», ¡Recibe!! ¡ Fireeee! ¡ Fayaaaa!
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